Meditación Red Neuronal | Canalización Arcturiana

Actualizado: 8 sept 2021


Red neuronal Universo

Una tarde no recuerdo si cualquiera, cuando aún vivía en casa de mis papas. Me dieron muchas ganas de salir al jardín y me lleve una colchoneta para acostarme, ver el atardecer y las estrellas más tarde.

A los 10 minutos de estar ahí recostada muy relajada, empecé a sentir la presencia de un ser que yo llamo mi abuelito arcturiano, es un arcturiano “anciano” o “viejo”. La primera vez que lo sentí fue en una meditación, en donde empecé a sentir una voz en mi cabeza que me guiaba a hacer una meditación muy profunda. Lo que le siguió fue sentir que salía de mi cuarto y subía a una nave, se podía ver por la ventana a la tierra y veía a muchos hermanos arcturianos que me saludaban de forma muy respetuosa y amorosa.


En ese momento vi a ese arcturiano con aspecto más viejo, todos lo respetaban muchísimo y yo enseguida lo reconocía como si fuera mi abuelo. Él me saludaba y me daba la bienvenida. Me explicaba que él me estaba guiando en mi meditación y que también era un guía permanente mío de miles de vidas. Tiene esta energía suave, relajada y muy muy cool. Hacia un saludo y yo sentía lo mismo que él y mis “hermanos” por medio de la empatía. Todo lo que ellos sentían yo también lo podía sentir. Nada diferente a mi vida común y corriente. Pero era como si no tuviera cuerpo de lo liviano que se sentía y al ver a la tierra, nacía en mí una sensación y certeza que pocas veces sentí en mi vida y era que sentía a todos los seres que veía en esa burbujita azul como mis verdaderos hermanos. Y es por que ellos así nos ven, no es que seamos menos, ellos nos sienten, ven y perciben como lo que somos realmente. Hermanos universales.


Este sentimiento que recordé supongo después de mucho tiempo me lleno de luz y al despedirme y bajar de la meditación, era como ir bajando por la superficie de la tierra y empezaba a sentirse cada vez más pesada. Como millones de piedras encima de mí cabeza. Mi abuelo que seguía guiándome me decía que lo pesado no éramos nosotros los seres humanos, si no los pensamientos. Y que por tener tan poca fé en lo que verdaderamente somos, se crea aún más densidad. Baje de ahí, me saco poco a poco, hasta que estaba completamente consciente.


Inmediatamente le escribí a mi guía físico de aquí de la tierra. Y me felicito, me decía que estaba contento por mí. Después de crear esa conexión consiente con mi abuelito arcturiano, empecé a sentirlo de vez en cuando. Pero cuando lo sentía, tenia muchos mensajes que quería transmitir para todo el que lo requiriera.


Esta vez me guiaba y me decía que visualizara a todo el universo y viera su forma, que es un cerebro como el humano, está compuesto de neuronas, con centros de energía muy importantes como las estrellas y agujeros negros. El me explicaba que el universo efectivamente es un enorme cerebro que funciona como el nuestro.


Para activar las conexiones neuronales del cerebro universal, era necesario imaginarse a uno mismo como una neurona, luz y centro energético desde el corazón. Porque, aunque las estrellas y agujeros son importantes centros energéticos. Nosotros también lo somos.


Me decía que me imaginara prenderme como una bolita de luz y hacerme consciente de que soy una neurona, en ese momento debía de respirar profundo y tratar de proyectar esta luz y conexión con el cosmos e imaginar la sinapsis con otras neuronas. Otra cosa importante era tener una apertura enorme a recibir lo que viniera del universo. Esta conexión me explicaba, facilitaba obtener información de forma muy fácil.


Y es una técnica que sirve para personas muy mentales (mi tendencia) y que les costaba a veces mucho trabajo conectar o meditar. Es como si uno simplemente cogiera el teléfono y listo. La información ya sea consciente o inconsciente llegaría de forma inmediata por medio de la sinapsis energética que se crea. Ya sea que en el momento no se sepa. La descarga es en ese preciso momento.


Mientras hacia esto y él me guiaba, en cuestión de unos segundos empecé a tener una regresión a una vida pasada. Veía a un sacerdote franciscano en algún momento de la edad media, en Europa. Estaba en su lecho de muerte y me decía muy desesperado “¿el animal ve al que no escucha?” La verdad que en el momento no tuvo mucho sentido y a la fecha. Yo era un franciscano muy joven, de unos 15 o 17 años. Era como si toda mi perspectiva fuera completamente idealizada y casi fantasiosa. Como cuando uno ve los documentales de sectas. Veía cuadro por cuadro. Mi maestro, como lo reconocía yo, había muerto y tenía una sensación en mi interior de confusión y desamparo enorme.


Después de muchos meses tuve un sueño vívido y lúcido. En este sueño veía al mismo sacerdote, me veía a mí y veía mi novio. Esta vez pude reconocer a alguien de mi vida presente. Mi novio era uno de mis mejores amigos y había un sentimiento de mucho aprecio y admiración mutua. Nos encontrábamos en una casita de campo muy sencilla con otros hermanos franciscanos y cantábamos canciones.


Quise escribir la meditación por que es para compartir, según mi abuelo o tu abuelo si así lo quieres ver jeje, es súper necesaria. Nos recuerda que para obtener lo que mucha gente llama insights o intuiciones, no es necesario tampoco hacer un ritual complicado u estresarse por el hecho de no poder estar relajado o pensar demasiado. Es como si esa capacidad ya estuviera, puesto que en realidad todos somos neuronas y lo único que hay que recordar es que, así como las antenas, a veces lo único que se necesita es un pequeño mantenimiento. En este caso, prenderse como lucecita.


¡Si quieres probarla o ya la probaste, cuéntame que tal! ¡Yo encantada de leerte!


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