Claroscuro | Divulgación de mi verdad | Parte I

Actualizado: 30 jun 2021



Cercanía con la oscuridad


Me encantaría poder decirte y afirmarte que no hay oscuridad, ni sombras, de verdad. Pero lo cierto es que por muy tenebroso que pueda parecer, si existe, con sus muchas formas, manifestaciones y contrastes.


La oscuridad, si somos realistas conforma un aspecto de nuestra existencia interior y no tiene absolutamente nada de malo, no temas, te voy a decir porque y te quiero contar mi experiencia y mi cercanía con la oscuridad, desde diferentes perspectivas, como esta se ha manifestado y que es de mi HOY en cuanto a ella.


Desde que tengo memoria, siempre pude sentir y ver cosas que eran fuera de este mundo. Mi hermana que agradezco mucho su compañía en este caminar, también podía percibirlas y nos acompañábamos. Duramente durante mi niñez hasta mis veinte y pico de años, experimente siempre eventos sobrenaturales que en algún momento hubiera preferido jamás sentir. Siempre me espantaban en la noche, escuchaba voces al quedarme dormida y pesadillas eran una norma. La mayoría eran fantasmas que merodeaban por mi casa, había de todo tipo, unos muy inocentes como niños y otros muy pero muy oscuros.


Cuando los percibía, estaba la constante sensación de que me veían todo el tiempo y dependía del nivel de vibración, si eran muy bajos se me enchinaba la piel y el ambiente se ponía frio. Tal cual como la película de sexto sentido. Bien divertido... ja ja


Además de los fantasmas, ocasionalmente soñaba vívidamente con demonios o vampiros. Esto además de ser una representación de mi conciencia, son seres que inevitablemente entraban a mi percepción. Y una de las razones por las cuales era más fácil que pudiera percibirlos, era porque estaba creciendo en una casa con mucho caos emocional, confusión, enojo y discusiones. Las dos nos sentíamos terriblemente abrumadas, porque además del el revoltijo emocional y el dolor que se empezaba a generar, mis papas no creían que sentíamos y veíamos cosas, por el miedo a lo desconocido y experiencias personales. Y hasta que pudimos sanar nuestra relación recientemente y amarnos y aceptarnos mutuamente por lo que somos con todas nuestras cualidades y errores, ahí fue que aceptaron nuestra naturaleza y nosotras la de ellos.


En el universo, así como hay luz, hay oscuridad. Y si voy a hablar de mi experiencia personal, de lo lindo, también no puedo dejar afuera que viví por muchos años, si no es que casi toda mi vida en mi oscuridad y hasta la fecha es mi meta integrarla constantemente. De chica pensaba que era lo peor que me podía haber pasado, tener que sentir tantas cosas. Pero mientras fui creciendo internamente me di cuenta que no había de otra. Y que cuando se trata de la balanza universal, no hay experiencia de luz si no has visto o conoces lo que es la verdadera oscuridad. En mi caso la veía también en formas de demonios y seres que me asustaban, pero también estaba mi oscuridad personal. Mi miedo, mi vergüenza y el poco aprecio que tenía hacia mí misma.

Crecer así y que hubiera un estigma de locura, acrecentó exponencialmente mi enojo, pero además me orillo a no saber quererme por lo que siempre fui. Alguien sensible, que podía percibir más allá. No solo lo feo como pensé casi toda mi vida, si no lo bueno y lo lindo. Ya se había vuelto parte de mi vida, pero la verdad nunca lo acepte hasta hace poco. Fue difícil hacerlo cuando en mi propio ambiente y en mi mundo emocional en aquel entonces, lo único que era importante eran mis papas, mi familia, mis amigos y no yo misma. Yo quería bloquearlo y me imagino que bloquee muchas cosas en el proceso, pero jamás se me fue la sensibilidad. Ya vino en mí, como un chip.


Cuando estaba adolescente como muchos en el mundo, me sentí peor que nunca. La mezcla de hormonas y la tumultuosa relación con mis papas y mis amigos hizo todo peor. Y una forma de canalizar mi odio fue escuchar música como heavy metal. Me gustaba también escribir poemas góticos y además leía cosas que muchas veces eran de contenido muy oscuro, por no decir satánico. Me daban una forma de placer y era porque tenía que sacarlo y experimentarlo de algún modo. Me recuerdo muy enojada y aislada por completo, una de mis mejores amigas dejo de serlo porque era muy católica y le parecía muy malo que escuchara ese tipo de “música satánica” en fin pasaron muchas cosas.


En esta misma época como ya era de esperarse me asustaban aún peor y eso es decir MUCHO. Ahí fue cuando empecé a tener viajes astrales y no eran del tipo celestial, sino más bien lo contrario. Empezaban con un sueño lúcido y después me daba cuenta que estaba en espacios donde la verdad… no me sentía cómoda, pero llegaba ahí de algún modo (mi vibración encajaba). Cuando de verdad me asusté, fue una vez que tuve un viaje astral, estaba en un lugar parecido a una iglesia y tenía varias capillas a los lados, cuando me asomaba veía seres oscuros como vampiros y se besaban entre ellos, la energía era escalofriante y me veían, pero nadie me hablaba.


Sentí que no debía estar ahí, me sentía asustada y desprotegida. Vi que había unas camas vacías, así que me acosté en una esperando poder despertar y así fue. Cuando me desperté tenia los pelos de punta. Me puse a rezar como viejita y se me fue el miedo. Entre otras experiencias en aquellos tiempos que también me dejo en shock, fue cuando en una ocasión alguien literalmente se había sentado al pie de mi cama. Pero esta vez pesaba toneladas, se sentía caliente, yo estaba durmiendo y al tener esta sensación sabía que alguien verdaderamente estaba ahí, pensé que al despertarme se iba a ir la sensación, pero siguió. Pude sentir con mi tercer ojo que era una especie de demonio, tenía la energía de un custodio, una especie de guía, pero que trabajaba para la oscuridad, me decía que era muy especial, pero yo sabía que no era de confiar, ha sido de las peores experiencias que he tenido en mi vida. Me metí debajo de las sabanas y recé cuantos padres nuestros pude hasta que dejé de sentirlo. Al día siguiente fui con el sacerdote de mi escuela que era muy abierto y le tenía la confianza suficiente y le conté. Él me había recomendado prender una velita para sentirme segura, pero la mentada velita cada vez que la prendía traía consigo muchos sustos. Decidí tirarla a la basura y con ello tomar otro camino que no involucrara más la oscuridad.

No es que yo hubiera decidido conscientemente que quería ser amiga de seres oscuros, pero si tenía una necesidad de acercarme a esa oscuridad que sentía dentro mío y en mi ignorancia tome otro camino que muchos podrían considerar el menos adecuado. Para mí, por muchos años fue el más juzgado. Pero es mi experiencia y en algún punto tuve que empezar a aceptarla tal cual como era, como es. Lo que verdaderamente quería, era contentarme o acercarme con esos demonios personales. Como crecí, me genero mucho dolor y resentimiento y vivía en constante persecución personal. Juzgándome y sintiéndome una verdadera basura.


Y aunque a la fecha sigue habiendo indicios de enojo e ira, lo que he aprendido es que tengo que aceptar todo eso con amor, mi guía y mentor dice que la frase de “amar a los enemigos” no significa nada más que amar aquello que con lo que luchas y lo acerques para aceptarlo tal cual es y con mucho amor. Me cuesta aún hacerlo, pero es un hecho que desde que empecé a hacer un esfuerzo en aceptar mis emociones y quise ser amiga de esos demonios, la oscuridad se volvió muy fácil de transitar. No he dejado de percibir cosas catalogadas como desagradables, pero sí que se me ha ido prácticamente por completo el miedo de enfrentarlas porque me esfuerzo en aceptar mis propios demonios. Puedo aceptar que en el universo hay de todo también y que todo tiene su lugar en el cosmos, así como mi dolor, mi sufrimiento, todo es parte de la conciencia de Dios. El contraste que nos ofrece el universo, no es más que un juego, si, muy intenso. Aburrido nunca ja.


Se tiene la creencia que entre más se expande la conciencia no es posible percibir eso, es como si todo se volviera un polo positivo y nada más, pero esto no es así. Mientras más se expande la conciencia, lo que existe no puede desaparecer, más si el filtro que tenemos para percibirlo y la manera en la que transitamos nuestros caminos. Ahora cuando me encuentro con un ser que antes me parecía escalofriante, le doy su lugar como parte del todo. Muchas veces les pido que no me molesten con respeto. Otras veces simplemente rezo con mucha fuerza o los observo con neutralidad. Junto con esto los sustos ya no están, mejor aún mi miedo que nada tenía que ver con los demonios de mis sueños, si no con los de mi propia mente. Los que se generaron gracias a mi experiencia personal, se han esfumado poco a poco.


La ley de la atracción es vibracional y si vives en un infierno mental y emocional, van a acercarse a ti seres y es como abrirles las puertas, pero no te asustes. Diles, así como a los traumas, que quieres verlos de frente y reconocerlos con amor. Da miedo, pero con el tiempo vas a ver que con mucha dificultad vas a dejar que cualquier demonio interior o exterior te robe tu tranquilad. Por atracción vibracional, aquellos “demonios” que estén alrededor se irán, no habrá necesidad. Se acercarán así cómo los problemas y sabrás darles su espacio, poner tus límites y pedirles que en este momento no los necesitas.


Esto me ha tomado su debido tiempo, pero ha valido la pena. Ese miedo de antes se ha ido casi por completo y hoy tengo la bendición de ver al universo con más autenticidad, eso que vino primero de mí y de mi experiencia. El momento en el que hice las paces y acepté mi experiencia y a mis papas, empecé a ver el universo con otros ojos, unos que me dan la posibilidad de explorar sin temor lo que soy y lo que somos. Y cuando me llega a dar miedo la diferencia es que le digo miedo vente pa cá. No eres mi enemigo y vamos a entendernos, para que así te pueda dejar ir más fácil. Si, nadie dijo que es tarea fácil, pero esa "dificultad" es parte del juego también.


Recuerdo que cada vez que tenía un logro interior y parecía que había “decodificado” la forma de resolver ese dolor constante que sentía, soñaba con el mismísimo diablo y se burlaba de mí, me chantajeaba y yo lloraba del coraje. Amanecía mal y podía pasar todo el día asustada por la experiencia. Hace un tiempo paso lo mismo, pero me encuentro fuerte e inquebrantable, algo paso adentro de mí. Me quiso chantajear, lo vi a los ojos y le dije “no permitiré que me molestes más” este se me quedo viendo y no pudo hacer nada más, me parecía muy débil. Esa experiencia fue muy simbólica para mí, ya no quería caer en ese sabotaje interior y tampoco quería que él se acercara a sabotearme porque me se fuerte. Confió en mí.


Agradezco esa experiencia hasta el infinito, por que ahora comprendo que era algo por lo que realmente tenia que pasar y que, aunque fuera un entrenamiento duro, casi de tipo chamánico me ha dado la oportunidad de discernir en mi interior aquello que me daña y lo que me hace bien. En este ejercicio he sido capaz de abrir puertas a tantas experiencias que me han enseñado muchísimo y que sin este reconocimiento interior y exterior de la oscuridad no hubiera sido posible y probablemente el trabajo que hago hoy no existiría.